Mi
proyecto huele y sabe a las tortas locas
típicas de Málaga, que son redondas, como senos con su pezón en medio, que
gustan a todas y a todos, que siempre apetecen y que te alegran la vista por su
color naranja...
A
mujeres sueltas, libres y contentas por la ciudad, disfrutando de un tiempo
propio y exclusivo de ellas y apropiándose de unos espacios que aún sin serles
negados, no están pensados para ellas.
A
personas que aman su ciudad y la quieren conocer más a fondo para poder
contarla a otras personas, así como transformarla a través de su paso por ella.
A diversidad sexual.
Mi
proyecto quiere sonar a ciudadanía, periferia, consciencia, reconocimiento,
transformación, por supuesto diversión:
si no se puede bailar no es mi revolución.
Ejercer el poder de la periferia, dar una oportunidad a la creatividad, la imaginación y la espontaneidad. Salir de muchas “unas” solas ante el ordenador, a unas muchas creando identidad colectiva.
Impulsar una comunicación más profunda y activa entre mujeres, que
se centre en la construcción de vínculos, cercanía y cuidado. Usar y crear
espacios disponibles para dialogar, intercambiar ideas y colaborar.
Reforzar vínculos desde lo virtual a lo real, que se
retroalimenten, para reforzar una nueva solidaridad entre mujeres, que pueda
derivar en potencialidad política.
Masculinizar los tiempos femeninos, derivarlos desde el servicio,
del ser para otro, al ser para una misma, incluyendo el tiempo de ocio. Sobre
todo divertirnos: Si no se puede bailar, no es nuestra revolución.
Ejercer y visibilizar ciudadanía desde las mujeres, usar para
nosotras los espacios ciudadanos, para transformarlos con perspectiva de
género.
Aprender a usar las redes como una oportunidad para el aprendizaje
de pensamiento feminista, desde diversos puntos de vista. El manifiesto Cyborg,
arte ciber feminista, el activismo feminista y su relación con las TICS...
Empoderar en las redes, teniendo en cuenta que:
1ª, Internet no es una herramienta, es un lugar. Y es demasiado
importante para dejárselo sólo a los hombres. Hay que formarse para salir de la
autoexclusión. Y hay que darse prisa, antes de que se apodere de las redes el
patriarcado.
2ª, Internet está permitiendo dar voz a las mujeres y visibilizar
su labor y participar de forma activa en los asuntos que nos afectan.
3ª, Para hacerlo posible hace falta visión crítica y autogestión de
nuestro tiempo, conocimientos para preservar la seguridad personal y nuestros
datos; cerrar el párpado, proporcionarnos tiempo para pensar, reflexionar y no
sucumbir a la ansiedad como inercia de época, propiciada por la rapidez, la
inmediatez y la saturación de contenido. Hay que evitar convertirnos en una
masa acrítica fácilmente manipulable.
4ª, Búsqueda de recursos públicos para llevar a cabo el aprendizaje.
Sacarle provecho a los escasos recursos que aun quedan y potenciarlos con su
uso para que no desaparezcan. Enseñarnos las unas a las otras y aprender las
unas de las otras.
5ª, La red es un yacimiento de empleo para las mujeres.
El motor que mueve todo el proyecto es “LO PERSONAL ES POLÍTICO”.
Lo que le sucede a una de nosotras, nos sucede a todas.

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